s.XX - Últimas tendencias - Ramón García Mateos: Un sueño sin retorno, 2001


Un sueño sin retorno

Venid todos: aquellos que han pisado la sombra del desastre; todos los que bebieron ponzoña en un dedal de oro y parafina; también quienes ignoran la seda y el granito, el basalto y la lluvia. Venid todos: todos los que hicieron de la sarga caricia, del abrojo ternura; aquellos que sellaron el cauce de la noche con vómitos de sal; también los que besaron los labios de la muerte, sin asco ni memoria, ahítos de tanta podredumbre, de tanta soledad. Venid todos a cubriros de tinta, venid los soñadores, los enfermos de luna, los ancianos que saben los secretos del aire, las viejas celestinas, los muchachos que esconden en su almohada una flor; todos, todos, venid desde el deseo, desde el ansia de espejos —un abismo sin fondo—, venid, alzad los brazos, que alcancen las estrellas, que borren los recuerdos, que escriban por mis manos un verso en el que habiten la cal y el cloroformo, mariposas y algas, el aliento flagrante de un sueño sin retorno.




Con tinta incandescente

Hoy, cuando las palabras hieren los silencios y desnudan las caracolas, agrias y mudas, desde las páginas azules de los diarios y ante el eco sin fin de los caminos eléctricos, escribo en las paredes de los hospitales y en el atrio de las iglesias: escribo con mis manos manchadas de azulina, con los ojos prendidos de miseria y de miedo; escribo desde el útero de las madres nocturnas, húmedo de soledad y de catástrofe. Escribo, y no abandono, en las ventanas de los ministerios y en el vestíbulo de los palacios, con punzones de acero grabo el vientre sin luz de los poderosos, con tinta incandescente las pupilas muertas de los depredadores. Para que todos lo oigan, escribo con palabras que cantan, con palabras que gimen, con palabras que lloran. Escribo sin palabras, escribo con las lágrimas abisales e ignotas del dolor invisible, del dolor olvidado, del dolor que fermenta y pudre el corazón.




Las alas de un pájaro

Aunque sé que es inocuo, como un beso bordado en las alas de un pájaro, el amargo veneno que destilan mis versos, levanto estas palabras en un ramo de espinas, requemantes y agudas, contra el aire y el mar. Suscribid mis palabras, rubricadlas con hiel: contra el limo y el cieno que se esconde en la boca del profeta y de dios, sacerdotes del miedo y la mentira que quiebra frente al alba la luz; contra el asco y la náusea que provocan los gestos —entre airados y vanos— de todos los que han hecho del engaño camino, del estupro silente horizonte del día; contra el halo imposible de banderas e himnos, empapados de sangre, recubiertos de fiemo, adalid de la muerte, la miseria y la noche; contra la cobardía y el espanto, la venganza y la sombra; contra aquellos que se esconden bajo el sable y la arenga invocando una patria, una historia, un honor; contra todas las patrias, desterrados nocturnos, peregrinos sin fin; contra el cobalto y el óxido, contra el frío y la culpa, contra viento y marea, contra la cobra y el alacrán; contra el cetro y el báculo y la ciega tristeza de un bosque devastado, vencido por un verbo futuro y subjuntivo; contra el hambre y la muerte, contra el tiempo y el arco de las horas acedas que destruyen altivas la inocencia de un niño; contra el hielo, el acero, la mirada perdida y la inútil crueldad… Aunque sé que es inocuo, como un beso bordado en las alas de un pájaro, el amargo veneno que destilan mis versos, levanto estas palabras en un ramo de espinas, requemantes y agudas, contra el cielo y la tierra, contra el aire y el mar. Suscribid mis palabras, rubricadlas con hiel.




Desde el ancho deseo de quererte

Escribo para recordar un tiempo inexistente, pasado sin aristas al sur de la memoria, las horas que se fueron por el agua hacia el mar. Recordar es mentir, inventar ese bálsamo que endulce la amargura del instante perdido, la derrota insalvable en la dura pelea de la sombra y la luz. Escribir es mentir, y mintiendo, en palabras que se crecen, altivas, sobre el rostro imposible de todas las ausencias, construyo el horizonte, alzo mi casa al borde de un camino, hablo de amor y nacen las caricias, los besos y el perfume tan alto de tu boca. Con palabras de arcilla, con sílabas de cieno, con palabras de luna y sílabas de fuego.
Escribo rozando el corazón del aire, y en un verso desbocado, sin estribo ni brida, se hace el aire relincho —Rocinante del alba—, reclamando justicia, un bramido insolente contra el cielo argentado de los dioses absurdos, levantando su belfo en un grito de sangre, en un grito de espuma, en un grito que es aire de palabras y versos, palabras que me salvan de esta vieja e inútil y amarga propensión a todos los desastres.
Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón.




De De Ronda y madrugada, 2001

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Proyecto de Edición Libro de notas

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Datos Bio-bibliográficos

Ramón García Mateos

(Salamanca, España, 1960)

Bibliografía escogida:
Triste es el territorio de la ausencia, Col. Julio Nombela, Madrid, 1998
Como el faro sin luz de la tristeza, Provincia, León, 2000
De ronda y madrugada, Aguaclara, Alicante, 2001
Morfina en el corazón, Colección Melibea, Talavera de la Reina, 2003

Enlaces:
Bio-bibliografía, textos
Bibliografía, poema

Otras artes poéticas del autor:

Más información en la wikipedia: Ramón García Mateos

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