Barroco - Otros barrocos - Alonso López Pinciano: Filosofía antigua poética IV, 1595


Epístola quarta

{c}De las diferencias de poemas{/c}.

Domingo siguiente al iueues q[ue] recibí la vuestra, que fuero[n] Nonas de Mayo, apenas di fin a la comida de mediodía, que luego no passé a casa de F[adrique], adonde hallé ya razonando a los dos philopoetas sobre ciertas enemistades de las gentes de algunos pueblos de España, las quales ellos dezía[n] diferencias.

El P[inciano] lo ente[n]dió y come[n]çó dizie[n]do: Dexemos, por vida mía, la conuersación destas diferencias que no traen al mundo más que daño y confusión, y tratemos de las de las artes que traen prouecho y difinición de la cosa que ellas tratan.

F[adrique] mudó la plática y dixo: Verdaderamente el P[inciano] está paladeado con la miel de [pág. 125] las parnaseas auejas, y quiere gustar más d[e]l dulcíssimo licor, y que, pues se trató ya de la poética essencia, se trate de las difere[n]cias della.

El P[inciano] quitó el bonete y dixo a F[adrique]: Yo os beso las manos por la merced, que yo soy el que dezís; y desseo gra[n]demente pues me auéys dado la difinición y causas de la poética saber lo que en orden lógico y de razón se sigue, digo, las especies o difere[n]cias dellas.

[Frag. 1.]

F[adrique] rogó a Vgo prosiguiesse, y Vgo començó assí: Repetir co[n]uiene otra vez la difinición de la cosa para mejor sacar las diferencias della. Fué, pues, difinido el poema diziendo que «era imitación en lenguaje», la qual difinición es dada por el género y materia sujeta, como quando dezimos que la tranquilidad es llanura del mar. Supuesto lo qual, digo que los poemas toman sus difere[n]cias de la diuersidad del género, que es la imitación; y que el poema es vn compuesto de alma y cuerpo. Assí que la imitación o la fábula, que todo es vno, es la ánima, y el lenguaje, el cuerpo. Torno, pues, a mi negocio y digo de la ánima poética, imitación y fábula primeramente, y después diré de la materia sujeta, que es el lenguaje, con lo qual estará puesto fin a toda esta arte; y lo que oy no se acabe quedará para otro día.

De la ánima poética.Fábula, según dotrina de Aristóteles en sus Poéticos, es imitación de la obra, no la obra misma, sino vna semejança della; y como el retratador es más perfecto qua[n]to más haze semejante el retrato a la cosa retratada, assí lo será el poeta quanto la obra hiziera más verisímil. Supuesto lo qual, como manifiesto por lo que antes diximos, digo assí de las diferencias de los poemas q[ue] legítimamente se toman de la parte [pág. 126] essencial, que es la ánima, las quales son quatro: Epica, Trágica, Cómica y Dithirámbica.

Fadrique dixo entonces: Más que quatro especies de poemas ay, y aun de doze también.

Y Vgo: Ya lo entiendo. Vos, señor Fadrique, sabéys mejor que yo lo que diré, mas, porque si aquí ay alguno que no lo sepa, digo que, como las reglas principales de Aritmética son quatro, sumar, restar, multiplicar y partir, y ay otras muchas que a éstas como a cabeças se reduzen, assí las especies de poemas principales son quatro, a las quales las demás todas se reduzen.

El Pinciano dixo entonces: Sepa yo, si soys seruidos, qué cosas son estos poemas.

Y Fadrique: Bien me paresce que se den algunas descripciones por donde sean conocidos, y en tanto que llega la razón de las difiniciones legítimas y verdaderas, que sera quando de ellas en particular se trate.

Y Vgo començó assí: La Tragedia es vna acción representatiua, lamentable, de personas ilustres, como la Hécuba de Eurípides; la Epica o Heroyca es vn montón de Tragedias, como la Iliada de Homero, y Eneyda de Virgilio; la Comedia es vna acción representativa, alegre y regocijada entre personas comunes; y la Dithirámbica es vn poema breue, a do juntamente se canta, tañe y dança, como se dize de Dauid delante de el arca de el Testamento.

Fadrique dixo: Bien he leydo que Dauid tañesse y dançasse, mas no que cantasse; y assí soy de parescer que la Dithirámbica se dará mejor a entender por aquel poema suzio y deshonesto que dizen zarabanda, en el qual se tañe, dança y canta juntamente.

Vgo respondió: Está assí muy bien dicho, que yo no me auía [pág. 127] acordado de traer el tal exemplo. Y, pues las quatro diferencias principales de la poética están ya dichas, crassa Minerua, como dizen, passemos adelante.

Fadrique dixo: No; tened punto, que vays muy de priessa, y declaradnos de qué modo saca Aristóteles essas especies quatro de poética, que, a mi parescer, es obra artificiosa y digna de su ingenio.

[Frag.] 2.

Vgo respondió que no sabía si se acordaría bien, mas que, confiado en su ayuda, començaría; y començó a dezir desta manera: Toma la poética, quanto al ánima o fábula, diferencias de las quales constituye sus especies según las diferentes imitaciones. Y, aunque Aristóteles saca estas diferencias por tres caminos diferentes, al cabo todos tres caminos vienen a rematar en vno mismo digo en sacar las mismas quatro especies de poemas dichas desta manera: del género de la imitación, de la cosa imitada y del modo de imitar diuerso. Para el género de la imitación diuerso es de considerar que, entre los muchos géneros que ay de imitación, la poesía se aprouecha de tres especialmente: el vno es del propio y essencial suyo, que es el lenguaje; el otro, de la imitación música; y el otro, de la imitación tripudiante, que así se dize la que se haze baylando y dançando.

El Pinciano dixo aquí: Yo no entiendo bien esta cosa.

Y Vgo luego: No es muy dificultosa. Dicho es ya que el poema es imitació[n] en lenguaje, y que el hazerse la imitación co[n] el lenguaje diferencia y distingue a la poética de las demás imitaciones; y digo agora q[ue] [pág. 128] vnas de otras diferencias poéticas se distingue[n], porque vnas tienen solamente la imitación hecha con le[n]guaje, como es la Epica; tal es la Iliada y Eneida, en las quales no se administra otra imitación sino es la que el poeta haze con su lengua; otras no sólo son imitaciones en lenguaje y plática, pero se aprouechan en diuersos tiempos de la imitación música y de la tripudiante; tales son la tragedia y la comedia, en las quales continuamente se veen los otros dos ya dichos géneros, de la imitació[n].

F[adrique] dixo entonces: Pues yo sé ado[n]de dize Aristóteles que la representación no tiene essencia en la tragedia; y si ésta no se representa, tampoco tiene música y tripudio, como la épica.

Claro está, dixo Vgo, que el poema que en papel está, no tañe ni dança, mas verdaderamente que las actiones trágicas y cómicas se dizen actiuas porq[ue] tienen su perfeción en la actió[n] y representación, y las q[ue], leydas y en papel no mueuen, representadas mueuen grandemente.

Esto, dixo el P[inciano], que Vgo dize es tanta verdad, que ninguna cosa más; y es tan cierto, que tengo yo en mi casa vn libro de comedias muy buenas, y nunca me acuerdo dél, mas, en viendo los rótulos de Cisneros y Gáluez, me pierdo por los oyr, y mientras estoy en el teatro ni el invierno me enfría ni el estío me da calor.

Yo estoy co[n]te[n]to, dixo F[adrique]. Y luego a Vgo: Vos, señor, nos auéys dicho de la especie de la poética dicha épica, la qual sólo tiene imitació[n] en le[n]guaje, y también de las otras dos especies, trágica y cómica, que la hazen con lenguaje, música y tripudio en diferentes tiempos, porque a vezes se habla, a vezes se tañe, a vezes se dança y bayla en ellas; resta que digáys de la otra especie quarta que falta.

Vgo res[pág. 129]pondió: Digo de la dithirámbica, que es imitación en lenguaje, con música y tripudio, no apartadas las imitaciones tres, sino vnidas y a vn mismo tiempo, como lo vemos en los zarabandistas. Y desta manera toma Aristóteles sus quatro diferencias, según los diuersos géneros de imitar; y, aunque alguno pudiera dezir que no son las poéticas diferencias más que tres, porque la trágica y cómica cae[n] debaxo de vn género, no ha lugar; que la cómica y la trágica son en otras cosas tan diferentes como luego se verá, y que se distinguen como blanco y negro.

Proseguid, dixo Fadrique, y con vuestro proseguir se borrará essa difficultad, q[ue] el intento del Philósopho fué sacar sus quatro especies por tres vías diferentes, y, al cabo, hallaréys que lo haze como lo pretende.

Dicho esto, Vgo prosiguió por el género diuerso de imitar diziendo: Assí como está dicho se sacan las diferencias; y por la diuersa cosa imitada desta manera: Algunos poetas imitan a mejores que en aquellos tiempos fueron, como la épica y la trágica, las cuales son imitaciones de varones grauíssimos quales nunca fueron; y esto, por suadir a los principes q[ue] sean como aquéllos, o, a lo menos, los imiten y parezcan en algo, ya que no en todo. Assí dezía vn amigo mío, estudiante en tiempo passado, que estudiaua para Papa, y por lo menos se quedaría co[n] el Arçobispado de Toledo.

Fadrique rió mucho el dicho y dixo: La razón es conueniente y justa, porque el poema épico o trágico que imitara a peores hiziera vn gran daño en el mundo (que, por exemplo de la liuiandad de los passados, se quisieran guiar los príncipes presentes y venideros); y como dize el prouerbio que a exemplo dél [pág. 130] se mueue toda la gente, y a exemplo de los passados príncipes, sin duda alguna, se mouerán los venideros. Assí que vnos imitan a mejores, como los ya dichos trágicos y épicos, y otros, como los cómicos, a contrarios; y esto, de la segunda diferencia que de la cosa imitada se toma. Sea, pues, la otra diferencia, la que agora imita a mejores, agora a peores, que por otro nombre fué dicha dithirámbica; assí dize el Philósopho en sus Poéticos que Timotheo, dithirámbico, fingió a los persas mejores de lo que ellos eran, y Filogenio, peores.

Esta dithirámbica, dixo el Pinciano, cada día la veo yo mil vezes hecha con sólo el lenguaje; porque me llego a vna parte y oyo dezir de vn ministro mucho bien, tanto que no cabe en él; y me llego a otra después, adonde de él mismo oyo dezir muy al contrario; y verdaderamente que ni lo bueno ni lo malo le toca tanto como aquellos que dél hablaron significan.

Cada vno, dixo Vgo, cue[n]ta de la feria como le va en ella, y especialmente quando es poco prudente y dexa lleuar su lengua del amor o del odio. Mas ésta es ya otra materia; boluamos a la nuestra. Dicho auemos cómo las quatro especies de poética se sacan del género diuerso de imitar, y de la cosa diuersa q[ue] es imitada; resta dezir de la otra vía por do[n]de las mismas diferencias se consiguen, que fué del modo diuerso de imitación.

El P[inciano] dixo entonces: Con licencia, señor Vgo, ¿qué es la causa por que auiendo hecho mención de imitación de mejores y peores, no la hazéys de yguales? ¿Por ventura entre mejores y peores se comprehenden los yguales?

Vgo respondió: Bien pudiera passar éssa por respuesta, mas yo soy de parecer que pocas vezes los poetas pintan [pág. 131] a los hombres yguales como ellos fueron; y esto por mayor imitación, la qual antes fué significada por vos, quando poco ha dixistes que cada día víades dithirámbicas o imitaciones de mejores y peores, y pocas vezes de yguales. Y esta respuesta aprueuo: que si los hombres por vicio natural que tienen, y aun los históricos, por la causa misma, jamás dizen o escriuen alguna cosa ygual a lo que ella fué, sino que siempre añaden alguna cosa o de malo o de bueno, ¿por qué los poetas, que son imitadores de estos tales, como en las demás cosas, no los imitarán en éstas? Añado que, si el poeta pintase yguales como los hombres son, carescerían del mouer o admiración, la qual es vna parte importantíssima para vno de los fines de la poética, digo, para el deleyte.

Dicho esto, añadió: Y vamos ya a la vía tercera, con que Aristóteles saca sus diferencias quatro, la qual es la postrera y por la qual, no sin razón, los escritores poéticos han oluidado a las demás, haziendo sólo de ella caudal como de más principal y que mejor enseña su intento.

Frag. 3.

De la tercera manera de imitar diuersa, que dizen diuerso modo de imitación, se sacan las quatro mismas especies assí; porque vnos poetas imitan hablando siempre ellos mismos, como está visto en la dithirámbica o zarabanda; otras vezes nunca ellos razonan por sus personas, sino por agenas y interlocutoras, como en los diálogos, tragedias y comedias; otras vezes los poetas razonan por personas propias suyas a vezes, a veces por agenas, como en las épicas se vee. A [pág. 132] esta vltima especie llaman poema común porq[ue] participa del vno y del otro; al segundo llama[n] actiuo, porque en la acción o representación tiene mucho de su eficacia; a la primera dizen enarratiua, porque el poeta se lo dize todo como narrando.

El P[inciano] dixo entonces.: Porque veáys que tengo atención a lo que dezís, os pido que me deys vn exemplo del poema que al principio hizistes primero y agora postrero; digo del enarratiuo, porque la dithirámbica no me parece que se vsa ya, y a la zarabanda no la quiero admitir a exemplo de poemas por ser tan vil y suzio, y digno de destierro.

Fadrique dixo: El Pinciano tiene mucha justicia; désele otro exemplo del poema enarratiuo o enunciatiuo, que ambos términos le suelen dar.

Vgo respondió: Las obras de Lucrecio, Empédocles y los tres libros de las Geórgicas de Virgilio, y las Sierpes de Nicandro philósopho, y los demás semejantes.

Fadrique replicó diziendo assí: Exemplos de poemas pide el Pinciano, que todos los que agora dezís no lo son, porque carecen del alma poética y del género, que es la imitación, y no tienen más que el cuerpo.

Vgo dixo: Pues sean los líricos poemas, los quales paresce auer sucedido en vez de la dithirámbica.

Ni éssos, respondió Fadrique, porque muchos dellos carecen de imitación, o, por mejor dezir, los más; y los que la tienen, no se reduzen al poema enarratiuo, sino al común, adonde a vezes habla el poeta y a vezes otra persona introduzida; quales son las de Horacio, lira tercera del libro tercero, y quarta de el quarto y quinta de el Epodo; y aquella del Petrarcha que comiença:Que’ll antico mio dolce empio signore.y algunas [pág. 133] de Iacobo Sanazaro. Menester es buscar exemplos nueuos de el poema enarratiuo, que éssos no son bastantes.

Dicho esto, Vgo se quedó rato pensando. Fadrique vió lo que hazía Vgo, y que andava con la reminiscencia en busca de algún exemplo, y le dixo lo que Progne a Tereo: «dentro tienes lo que buscas». Todas las descripciones largas que no fueron ni son ciertas y verdaderas, son poemas enarratiuos perfectos, porque tienen la ánima, que es la imitación de aquélla que no es ni fué, mas es verisímil que fuesse. Tal es la descripción de vuestro Parayso, la, qual es vna imitación verisímil de la cosa que no consta ser assí; y está en metros que dezimos terceros.

El Pinciano dixo entonces: Suplícoos, señores, sepa yo esta cosa para que más perfectamente pueda entender qué cosa es este poema enarratiuo.

Fadrique rogó a Vgo dixesse su Parayso, y Vgo dixo: La descripción es larga, y podrá ser que se me aya ydo de la memoria; diré lo que en ella tengo. Dixo assí:[Pág. 134] Al claro estremo del templado Oriente

En medio de ambos Polos, encubierto

A todos por vn honbre inobediente,

Se alarga y tiende vn soberano huerto,

Tan alçado del húmido Neptuno,

Que al tiempo de Noé fuera buen puerto.

No ay Inuierno ni Estío aquí importuno,

Ni el seco Otoño agosta su verdura,

Siempre el Verano dura, el tiempo es vno.

En el Mayo la fruta es bien madura,

En el Deziembre está de flores lleno,

La fruta y flor en todo tiempo dura.

Iamás produxo acá cielo sereno

Con artífice industria, y fértil tierra

Plantas quantas contiene el sitio ameno,

Aunque es llano y campio, abraça y cierra:

Todo fruto sabroso al gusto humano

Que da el áspero monte y fría sierra.

No es aquí necessaria humana mano

Que las escaue, pode, riegue, enxiera;

El sol tan solamente es hortelano.

No nace la naranja, no la pera

Con escudete o púa, como aquellas

Que enxiere acá la rústica manera.

El tiempo limador no haze en ellas,

No las gasta, no agosta ni enflaqueze,

En verde juventud siempre están bellas.

[Pág. 135] Ni el verde almendro ante el moral florece

Ni ante la fuerte palma victoriosa

El laurel victorioso se enuejece.

La rubia, blanca y encarnada rosa,

El sanguino clauel y azul violeta,

El alelís de flor varia y hermosa,

El cándido jazmín, cana mosqueta,

El lirio al ver y el que al oler gustoso,

Y del agudo nardo la espigueta,

La odora juncia y bel junco oloroso,

Narciso en açafrán y leche tinto,

Vn tiempo jouen por su mal hermoso,

Y aquel que antes fué Ayaz, ahora jacinto

A quien deue la palma justamente

El de Ithaca, Dulic, Same y Zacinto,

Figuras son que el poeta finge y miente.

Fué el secreto vergel y en él, las flores

Primero que no Aiaz, Narciso y fuente.

Estos y otros suauíssimos olores

Que mi memoria con industria oluida,

En olores distintos y en colores,

Ygualan a la vid en larga vida,

Y ésta al prudente amigo de poblado,

Cuya flor nunca fué del hielo herida;

Y el moral, al que a Palas fué sagrado,

Indicio antiguo de la paz humana,

Bien mientras se possee en poco estimado;

Y el oliuo a la palma soberana

[Pág. 136] Que mucho más resiste a la más graue

Y menos a la carga más liuiana.

No tiene rama alguna el huerto suaue

Que embidia tenga y de natura quexa,

Del corto o del biuir largo se alabe,

Corren y correrán a la pareja

Del passado principio al fin futuro,

Que breue ante los ojos se apareja.

Todo árbor del mal todo está seguro,

Y más que en el mundo pesce en agua clara

De toda enfermedad biue en seguro.

El lotho azul y verde, planta rara,

De suauíssimo olor y gusto estremo

Por quien hijos se oluida y muger chara,

Que a la compaña del astuto Nemo

Su patria hizo dexar, tomar la agena,

Si a mí no engaña aquel que a Poliphemo;

La vid cuyo vigor el lauro enfrena,

El lauro que al poeta da corona

Y quita la arma al cielo quando atruena;

Y el, que arroja su flor y la abandona

Al vario Hebrero y de paués desnudo

Pone en manos del loco su persona;

Y aquél de quien exemplo tomar pudo,

Digo, el moral que ampara el negro fruto

Antes gran tiempo con hojoso escudo;

El pino, amigo del terreno enjuto,

[Pág. 137] Enemigo de púa y coronilla,

De escudete, barreno y de cañuto,

Encino, abeto, roble y la quadrilla

Que en la montaña crece, y frío pedrisco,

Y al hombre apacentó en la edad senzilla,

El auellano, albérchigo y perisco,

Blanco y negro, ciruelo y negro endrino,

Cereço y guindo, amigo de arenisco;

Y aquél, en más preciado y de más dino

Que su padre, el durazno, y el cidoño

De rústica progenie hijo indino;

El áspero serual, roxo madroño,

Con la planta que flor jamás derrama

Y da un fruto al Estío, otro al Otoño;

Y aquella de Idumea noble rama

Que a la palma semeja, el fruto al dedo,

Por ello el dátil palma ella se llama;

El granado, que es dulce, y el azedo,

El níspero de tercio y quinto huesso,

A quien el cuerdo come no sin miedo;

El pero y el suauíssimo camuesso,

El mançano, ora grande, ora pequeño,

Y el que el olio nos da su grano espesso;

El peral, grato al gusto, y el cermeño,

El nogal, cuya sombra es de gran daño,

Especial si se entrega el hombre al sueño;

El cornudo algarrobo y el castaño,

Que su rayz a la montaña arrima,

Do la falta del pan suple cada año;

[Pág. 138] Y aquel de quien naranja, cidra, lima,

El limón, la zuamboa y toronja pende

El tiempo que passo de más estima,

Y otras que enfermedad y tiempo ofende

En otros, no las daña en este suelo,

Plantándolas Dios, El mismo las defiende

Libres de nublo, niebla, viento y hielo,

De bochorno, langosta, hormiga, coco,

Pulgón, oruga y de escarauajuelo,

Libres de muerde, huye y tajamoco,

Y de otros que al mazizo ramo hueco

Y al hortelano sabio bueluen loco.

Reboluedor gusano ni reseco,

Telaraña, carcoma, estrepadura,

Jamás al verde tronco hizieron seco.

No de animal dañoso mordedura

Dañosa fué jamás, qual amaranta,

Eterna de continuo y verde dura.

Nunca jamás se vió en la estanza santa

Fiera alguna, o doméstica alimaña

Que mordiendo estragasse alguna planta.

Ni planta tan odiosa y tan estraña

Que al hombre dañe ofenda y contradiga,

Como acá contradize, ofende y daña,

Ni maléuola rama y enemiga,

Enferma en gusto, infausta en el agüero,

Toda benéuola es alegre amiga.

No crece el ramo aquí que fué primero

Horca, soga y cuchillo al delincuente,

[Pág.139]Llámanle caña y es muy más que azero.

Con su liquor al Sócrate innocente,

Mientra de dioses se rye la muchedumbre,

Quitó la vida la atheniense gente.

¡O siglo vano! ¡Antigua esta costumbre,

Quál dañosas, punir las obras buenas,

a los buenos poner en seruidumbre!

Matas tus sabios, ¡o cruel Athenas!

tú, Ierulalém, a tus Prophetas

Apedreas, afierras y condenas.

Fléchanse el día presente estas saetas,

Si abres la vista y miras ojo atento,

No ay que buscar historias ni poetas.

No se siente tampoco en este assiento

El culandro mortal, ni apio risueño

Que risa y lloro engendra en vn momento;

Ni aquellas yeruas que del torpe sueño

Toman el nombre y dan el çumo frío,

Frío y dañoso más que el frío velheño;

Ni aqueste que locura y desuarío

Produze en quien le come o quien le beue

Y del celebro lleno haze vacío;

Ni el texo, al biuir largo, al matar breue,

Temido mas que con causa justa y reta

Que no el hierro pessado y fuego leue,

A nadie su malicia está secreta,

Muerte su sombra flechas su madera

Da, y su liquor, veneno a la saeta;

Ni la yerua que dizen ballestera,

[Pág. 140] Que al que prende la sangre, en presto buelo

Le haze vaya a pisar la otra ribera.

No produze tampoco el fértil suelo

Mandrágoras ni acónitos mortales,

Ni el que mata en un día, ni el napelo,

No mortíferos hongos, ni otros tales,

No el phárico cruel y adelfa amarga

Que imita a los laureles y rosales.Dicho esto, Vgo reparó vn tanto, como quien quería passar adelante y procuraua reminiscencia de lo que auía de dezir, y, no le viniendo ella, dixo: Yo no me acuerdo del resto, y aun esto está mal acabado.

Y F[adrique]: Lo mejor se os oluida; que aquellas descripciones de los quatro ríos, que de vno nacen por ocultos canales, me parece están bien pintadas. Y aunque la del río cuyo nacimiento era a la falda de vna cuesta, diuiso en muchos arroyos, que a poco espacio juntos hazían el corriente marauilloso, y la otra, del que salía por entre vnas peñas de manera que parecían sudar copiosamente,

y cuyo sudor se conuertía allí en el río segundo, me fueron muy agradables, pero especialmente me agradaron las otras dos descripciones de los otros dos ríos. El vno de los quales tenía su nacimiento con profundo silencio, y el otro, con vna harmonía muy sabrosa. Nacía el río callado en vn prado lleno de mil géneros de flores y muy espacioso, el qual después se estrechaua y al remate daua la alta corriente olorosa y con gran silencio. Y el vltimo brotaua de vn caxcajal de piedras de mil colores hermosíssimas, dixeras vnas ser dia[pág. 141]mantes, otras rubíes, otras saphiros, otras granates, y en suma, auía allí de todas suertes de piedras preciosas. La agua salía saltando de lo baxo, y, al subir, mouía las piedras, las quales, cayendo vnas sobre otras, hazía[n] vna harmonía soberana. Assí, señor Pinc[iano], lo podéys imaginar, sino que estaua mejor en el papel de Vgo que no en mi lengua.

El Pinciano dixo: Yo estoy contento, mas pregunto: ¿Por qué llamáys poesía perfecta a esta descripción priuada de toda imitación?

Vgo respondió preguntando assí: Dezidme, señor compadre, si en el Parayso verdadero está como yo lo pinté.

El Pinciano respondió: Pienso que sí.

Y Vgo: Pues yo pienso que no; porque ni lo ví ni lo ley, sino imaginando como me pareció razonable; y, según esto, imitación ha sido la mía, y, por el ta[n]to, poema perfecto; perfecto, digo, qua[n]to a las dos cosas, metro y imitación.

Está bien, dixo el Pinciano, pero yo no veo imitada acción alguna, affecto ni costumbre humana.

Aquí tomó la mano Fadrique y dixo: Mouido se ha la questión, y no nueua, si el poeta perfecto deue imitar acción personal, acerca de lo qual diré mi parecer; con que el que sintiere otra cosa, me contradiga.

Ambos dixeron que lo harían. Y Fadrique luego: Dicho auemos que el poema es imitación en le[n]guaje, y qual el pintor de heruajes es pintor como el de figuras, ni más ni menos el poeta que pinta y descriue las otras cosas, es ta[m]bién poeta como el que imita affectos, acciones y costumbres humanas; y tan fina poesía es la descripción del puerto que Virgilio en el primero de su Eneida haze, y la que, en el segundo, de las dos serpientes que se enlaçan al Laacón, co[pág. 142]mo la acción de Eneas quando a Turno dió muerte; de manera que, en razón de poema, tan imitación es la primera como la segunda, y la segunda y las dos como la tercera. Y assí no me parece se deue dudar de aquí adelante en este particular. Mas, assí como en los hombres ay vnas acciones más illustres que otras, en los poemas las ay también; entre las quales ternán más primor los que imitan cosas biuas que no muertas; y los que remedan acciones humanas que no brutales; y los que remedan acciones brutales que no los que cosas inanimadas, si en lo demás son yguales. Assí que las descripciones de tiempos, lugares, palacios, bosques y semeja[n]tes, como sean con imitación y verisimilitud, serán poemas; y no lo será[n] si de imitación carece[n], que el q[ue] descriuiese a Aranjuez o al Escurial assí como están, en metro, no haría poema, sino escriuir vna historia en metro, y assí no seria hazaña mucha; porque la obra principal no está en dezir la verdad de la cosa, sino en fingirla que sea verisímil y llegada a la razón; por cuya causa, y porque el poeta trata más la vniuersalidad, dize el Philósopho en sus Poéticos que mucho más excelente es la poética que la historia; y yo añado que porque el poeta es inuentor de lo que nadie imaginó, y el historiador no haze más que trasladar lo q[ue] otros han escrito.

Esto dicho por F[adrique], Vg[o] y el Pin[ciano] a vna començaron a hablar, y a vna dexaron la plática para dar lugar el vno al otro.

F[adrique] dixo entonces: Sin duda que yo he menester escudarme co[n] solicitud, pues tantos se me reuelan. Con dos juntos dizen q[ue] Hércules no basta; vno a vno los quiero; y sea Vg[o] el primero.

Y Vg[o]: Por obedecer digo que mi propósito [pág. 143] no es co[n]tradezir a vuestra sentencia dada, mas co[n]firmarla diziendo: q[ue] en cierta manera es más del poeta la imitació[n] de las cosas sin ánima que no de las animadas, porque a éstas se atreue muchas vezes el histórico, y a aquéllas, nunca.

No me parece mal, respondió F[adrique], aunq[ue] en qua[n]to a la imitación del historiador podía dezir alguno que la toma prestada del poeta por más deleytar. Sentid como querays, que todo me parece bien. Y si desta questión queréys entera resolució[n], averiguad primero quál es más noble scie[n]cia, la que enseña Philosophía natural o la que la moral, que desta resolución nacerá essotra; porque el que imita a personas, casi sie[m]pre pretende la moral, y el que a cosas naturales, la natural. Y diga el Pi[nciano] lo q[ue] quería.

Yo, señor, dixo el P[inciano], ni quiero argüyr co[n]tra vuestra sente[n]cia ni ta[m]poco co[n]firmarla, ni au[n] tocar en esse pu[n]to de la imitació[n], sino pregu[n]tar: ¿Q[ué] entendéys por lo q[ue] aueys dicho que el poeta se exercita en lo vniuersal, y el histórico en lo particular?

Ya lo digo, respondió F[adrique], el blanco adonde tiran las saetas es muy pequeño; y lo que no es bla[n]co, es tan gra[n]de como todo el mu[n]do, assí, la verdad está en pu[n]to y la me[n]tira es todo lo q[ue] no es este punto de verdad. ¿Auéysme ente[n]dido? Q[ue] el historiador va atado a la sola verdad, y el poeta, como antes se dixo, puede yr de acá y por acullá, vniuersal y libreme[n]te, como no repugne a las fábulas recebidas ni a la verisimilitud.

¿Y quál sería mayor delicto, pregu[n]tó el P[inciano], pecar el poeta en co[n]tradezir a las fábulas recebidas o en apartarse de la verisimilitud?

Esto pregu[n]tado, Vgo se llegó hazia la oreja de F[adrique] y por las primeras y las postreras sílabas pareció le dezía a vezes: «Estos ignorantes pregu[n]tan cosas q[ue] [pág. 144] atajan a los que más saben». Y en voz algo más alta tornó diziendo: A mi parece que la verisimilitud es lo mas intrínseco de la imitación, y, aunque Aristóteles no dezide esta questión, se deue tener que lo verisímil es lo más importante.

Fadrique dixo: Está muy bien lo dicho; mas aduertid si el mandar el Philósopho que no se alteren las fábulas recebidas es a fin que se guarde la verisimilitud, de manera que debaxo de vno se incluya lo otro. Yo, a lo menos, diría que sí, porque si Virgilio no fuera fundando su fábula sobre la de Homero tan recebida, Virgilio no fuera tan creydo como hombre que trahía cosas fuera de lo verisímil. Deste aplomo de vnas fábulas con otras se hablará qua[n]do de la Fábula agora esto baste, y passemos adelante, que auemos hecho larga digressión de las difere[n]cias de poemas, las quales son nuestro principal intento.

Frag. 4.

El Pinciano dixo luego: Ya yo estoy en que son quatro las especies principales de los poemas y que se sacan por tres caminos diferentes, por el género diferente de imitación, y por la diuersidad de la cosa imitada y por el distinto modo de imitar. Y sé también que la forma más vsada y más común de sacarlas es la vltima, que del diuerso modo de remedar trata;, y, en suma, estoy contento quanto a las diferencias y especies que del ánima sacan;, mas no estoy satisfecho del todo porque yo veo q[ue] del metro ha[n] tomado muchos poetas el nombre y la diferencia, y se dizen poetas exámetros, elegíacos y otros assí.

Marauilla fuera, dixo Vgo, no auer aquí algún estropieço con el metro, mas, en la verdad, éste no es el lugar propio de tratar de la parte q[ue] [pág. 145] él en la Poética tiene, porque las differencias de las cosas siempre se toman y deuen tomar de la parte más essencial. Digo, pues, q[ue] delante de la imitación no tiene ser alguno el metro, ni le toca el poner differencias a los poemas, sino que sea la fábula con él como Duero con Pisuerga, quando a la puente de Simancas se juntan, que Pisuerga dexa el nombre a Duero y no viue más de ay adelante. Assí q [ue] los poemas todos que gozan de imitación es fuerça que tomen el nombre della y dexen el del metro, porque mediante la imitación se distingue[n] de los demás poemas.

Essas, dize F[adrique], palabras son d[e], Aris[tóteles] en sus Poéticos, o, por mejor dezir, sente[n]cia es essa suya, aunque con diferentes palabras; la qual confirma con el común modo de hablar, diziendo a los que haze[n] metros sin imitación, no poetas, sino exámetros o élegos, o otro nombre según el metro; y que a las obras de los tales no pusieron las gentes nombres de poemas según la ánima y essencia, la qual no tenía[n], sino del cuerpo o materia sujeta, digo el metro, y, según éste era diferente, le dieron diferente nombre. Y assí Empédocles. que escriuió Philosophía natural y historia en metro, no fué dicho poeta, sino exámetro. o, si ya mas quereys, escritor exámetro, añadiendo la diferencia poco essencial del metro, lo qual no dizen a Homero, cuya obra está llena de imitación, sino poeta simplemente, y si diferencia le quieren añadir alguna, dirán heroyco a su poema, según la persona imitada, y común, según el modo de imitar; y según el género, le dirán poema que con sólo la lengua imita.

Otro exemplo, dixo el Pinc[iano], quisiera yo, señor Fadrique, que fuera por vos traydo en co[n]firmación desta do[pág. 146]trina, y no el de la heroyca que dezís, a la qual el Philósopho dize Epopeya y agora los modernos Epica; y estos nombres dos están tomados de Epos, que quiere dezir verso exámetro o heroyco; y, por el tanto, parece el tal poema, no obstante que es toda imitación, recebir con el nombre su diferencia y especie del metro y materia sujeta, auiendo menospreciado a la que del ánima y imitación deuía tomar.

Vg[o] dixo entonces: Lo mismo casi fuera si truxera exemplo de la trágica y de la cómica, las quales, aunque no toman el nombre del metro, tampoco le toman de la imitación; por la trágica tomó el nombre del cuero y de las hezes, y la cómica, de los barrios por donde andauan los que la representauan; y, al fin, no son nombres de género de imitación. A todo lo qual respondo que Aristóteles vsó de los nombres que él halló en su tiempo vsados, y que si los huuiera de poner de nueuo, fueran sacados de la imitación sola, como de la parte más essencial; y que el Philósopho no aprouó el vso que las gentes tenían en llamar exámetros o elegiacos, según los metros, a los que con imitación los escriuían, antes quisiera él que les dieran nombre según la imitación. Esto verá el que atentamente leyere sus Poéticos, en los quales permite que el autor de los exámetros o élegos, y de otros metros sin imitación, sea dicho exámetro y élego, mas no que sea llamado poeta simplemente, sino con añadidura de exámetro y élego; y assí de los demás, como poco antes dixe de Empédocles; por lo qual los que sin imitación hazen metros, prudentíssimamente por algunos son llamados, no poetas, sino [pág. 147] metrificadores. Esto confirma Aristóteles, y por otras maneras, y porque en todos sus Poéticos no ay mención de doctrina en metros, como que ellos para la poética imitación no fuessen necessarios, antes en cierta manera, como antes está dicho, repugnantes. Después verná tiempo que desta cosa se trate más a lo largo, y que agora mi intento no ha sido otro que excluyrla como parte que no tiene essencia alguna para asignar las diferencias y hazer las especies poéticas, como ni tampoco la tuuo en la difinición.

Ya yo veo, dixo Fadrique, lo que dezís, y que estáys todauía muy colérico contra el metro, más de lo que es razón; que, aunque él no tenga essencia en la poética y dél no se saquen las diferencias legítimas, al fin es obra de ingenio versátil y furioso, qual para la poética diximos necessario. Y estoy con recelo, según vuestra cólera, que otro día no me le echéys del todo de la poética.

Los metros, dixo Vgo, que no contienen imitación, echados están muchos años ha de la razó[n] de poética, assí como las imitaciones en lenguaje dentro della; y esto por lo que el otro día dixe que la imitación y el metro se compadecen, a causa de estar contrario el vno de otro.

Fadrique dixo riendo: También la ánima humana y cuerpo son en discordia y pugnan infinitas vezes, mas no dexan de cohabitar juntos; y yo he visto muchos casados muy discordes y cohabitar también, y aun dar fruto al mundo no escaso. Vemos a la imitación con el metro junta, y que parece bien. y no me parece se deue de contradezir este casamiento, pues, en la verdad, presta fruto, que es el deleyte, para que la [pág. 148] doctrina mejor escuchada sea.

Dicho, luego dixo Vg[o]: Vos, señor Fadr[ique], sabéys mejor que yo la poca parte que en la poética el metro tiene, aunque más digáys; y si no, ajústame esta doctrina con la verdad y razón; si las diferencias de los poemas se sacan de los géneros diuersos y personas y diuersos modos de imitación, ¿cómo será poema el que della careciere? ¿Cómo será especie de otra cosa la que estuuiere debaxo de su género? ¿Por ventura queréys que vno sea caballo y no animal? Mas se os entiende que no esso. Y, pues esta materia del metro se ha dexado para otro día, entonces se tratará.

Fad[rique] dixo: La materia y el arte de hazer los metros es la que conuiene se dexe para otro día; mas esta de agora que toca en las diferencias de los poemas, naturales deste lugar y no de otro alguno; y, por mi vida, q[ue] quien tantos metros, y no malos, ha hecho, no es razó[n] esté oy ta[n] áspero co[n]tra ellos. Es la porfía en las disputas necessaria hasta aueriguar la cosa; y assí digo y porfío que, pues todos los poetas, o casi todos, vsan el metro, será razón darle algún lugar, o algún rincón siquiera, en la Poética.

Por cierto, respondió Vgo, yo no lo hallo; si la Poética consiste en imitación, echad fuera la imitación, y entre el metro en hora buena. Esto dixo Vgo, no sin cólera.

Fad[rique] respondió: No sería yo el primero que lo huuiera hecho; algunos escritores lo hizieron y muchos lectores lo creyeron y creen.

A esto dixo Vgo: Pues creedlo vos, señor Fadrique, si tan amante soys del metro.

Fadr[ique] se rió mucho de ver a Vgo tan enojado, que le huuiese dicho necio sin entender lo que dezía, y respondió, riendo también: Digo q[ue] nunca crey en essa doctrina, y, si la crey algún [pág. 149] tiempo, que reniego della.

Dicho, cayó, como dizen, Vgo en lo que auía dicho, y, después de auer pedido perdón a Fad[rique], dixo: Si al que haze metros por los hacer llamamos poeta, escriuiendo la cosa como ella es, ¿qué diferencia aurá del poeta al histórico? Ninguna; y será tan bueno Pedro como su amo, y terná vn mismo no[m]bre el que se halla la cosa hecha y el que anda alambicando su cerebro para la hazer y deleytar y enseñar al mundo.

Ya lo veo, dixo Fadr[ique], que tenéys mucha razón; mas, con todo esso, es justo, por lo que antes dixe, que el metro tenga algún lugar en la Poética.

Vgo replicó: Ya al principio se le dió más de lo q[ue] el metro merece.

Y, queriendo passar adelante, el Pinc[iano] se entrepuso dizie[n]do: A lo menos, no se deue negar el lugar de la materia sujeta; porque si lo es el lenguaje, también lo será el metro.

Ni aun esso tampoco, dixo Vgo, admito; q[ue] sería hazer al metro necessario para la Poética; lo qual ni Arist[óteles] hizo, ni aun graue varón alguno; y sería que ni los Diálogos de Platón, ni las Fábulas de Esopo, ni las Milesias, ni la Historia d[e] Ethiopía y otras assí, fueran poemas; y sería que ni la Vlysea de Homero, que anda en prosa, ni Quinto Calabro, ni otros infinitos lo fuessen.

Fadr[ique] dixo entonces: Vos, señor Vgo, auéys apretado harto y bien este negocio el día passado y agora más; y, con todo esto, me auéys de co[n]ceder al metro el lugar que todos los varones doctos le dan, que es ornato de la Poética y deleyte del oyente.

Esso, dixo Vgo, en hora buena; y añado que pude dar diferencias en las obras que carecen de imitación, mas se entienda que no es ornato del poema; porque el poema tiene alma y cuerpo, y la alma, que es la imitación [pág. 150], no es dél adornada, antes desfigurada: será ornato del lenguaje o sujeto poético. Y quede assentado ya que la imitación en prosa es vn poema sin atauío, pero viuo y verdadero, y la escritura sin imitación, en metro, es vn cuerpo muerto adornado.

Fadrique dixo: No me parece mal, y hágase, por vida mía, vna red varredera y que abrace a peces gra[n]des y pequeños y a muertos y viuos, para que el Pinciano sepa, y todos sepamos, las especies que, viuas o, muertas, quedan de Poética sobre las ya dichas quatro.

Vgo dixo ento[n]ces: De los poemas diximos ya que vnos son enarratiuos o enunciatiuos, adonde el poeta se lo dize todo; otros, actiuos, adonde todo es dicho por agena persona del poeta; y otros, comunes, adonde a tiempos habla el poeta, y a tiempos otra persona por él introduzida de la manera que antes diximos. Agora, passando adelante, subdiuidamos estos géneros en sus especies; y, hablando del primero, que fué enunciatiuo, digo que es vno con imitación; otro, sin ella. El que es con imitación, o es dithirámbico, o descriptorio de alguna cosa ya está dicho qué sean estas descripciones y qué cosa es la dithirámbica, o es sin imitación; y éste se diuide en tres especies: en angéltico, q[ue] escriue sente[n]cias, como las d[e] Michael Verino; y en didascálico, a do se enseñan artes y disciplinas especialmente, como el de Empédocles, Lucrecio y Nicandro; y en histórico, como si la Historia de Erodoto o otra alguna le pusieran en metro, sin fábula ni imitación, o como la Pharsalia de Lucano, que tiene muy poca o casi ninguna. Y esto, del enunciatiuo o enarratiuo.

Poema enu[n]ciatiuo perfecto.

Poema enu[n]ciatiuo muerto.
Poema actiuo siempre es viuo.

Vamos al segu[n]do, que fué el actiuo; el qual siempre tiene perfec[pág. 151]ción de ánima y imitació[n], mas no sie[m]pre de metro; porq[ue] ay vnos poemas actiuos q[ue] andan acompañados con el número contino, como las tragedias; otros nu[n]ca le tiene[n], como los diálogos; otros a vezes está[n] sin él, a vezes co[n] él, como las comedias, a las quales formaro[n] los antiguos co[n] metro disfraçado, y al presente las vemos en Castilla co[n] metros, y sin ellos, en Italia. Y esto del género actiuo y segundo. Digo del vltimo y común, q[ue] siempre es viuo, como el heroyco, del qual se sabe quál sea, y q[ue] trata de gra[n]des y altos varones.

Poema común siempre es viuo.
Aquí cessó vn ta[n]to Vgo, y, visto por F[adrique], dixo: Vos, señor, prometistes abraçar a todos los poemas y dezir de las especies dellos en particular. y ni lo vno ni lo otro auéys cumplido. Pregu[n]to: ¿debaxo de q[ué] género se co[m]prehe[n]den las Epístolas de Ouidio? Y ta[m]bién pregunto: ¿por qué auéys dexado ta[n]tas especies de poemas como quedan? ¿Por q[ué] al lírico, al satírico, al pastoral, y por q[ué] a otros muchos q[ue] no me acuerdo, los quales no están inclusos en vuestra diuisión?

Vg[o] respondió: Yo empre[n]do camino de otro ninguno andado; y esto por huyr de los q[ue] otros errando abrieron; y assí, señor F[adrique], os suplico q[ue] preguntándome me ayudéys a responder, porq[ue] verdaderamente estas entradas en vías nueuas son dificultosas, y más las salidas. Y, respo[n]diendo a la primera duda, de las Epístolas de Ouidio, digo q[ue] yo las reduzco al poema comú[n] y a la heroyca; y tomo, por lenguaje del poeta, la inscripció[n] de la Epístola, y la Epístola toda por le[n]guaje d[e] la p[er]sona induzida por el poeta; como en la Epísto[la] de Penélope dize la inscripció[n]: Penél[ope] a Vlyses; ésta, pues, digo yo q[ue] es la plática del autor, y lo demás, d[e] Penél[ope], la qual es induzida por el autor. Assí queda la Epíst[ola] debaxo del poema comú[n][pág. 152] y de la heroyca.

Epístolas de Ouidio se reduzen a la heroyca.Fad[rique] dixo: No me parece malo. Veamos la segu[n]da dificultad, q[ue] tiene mucho de su parte.

Frag. 5.

Y Vgo a esto: Confiesso que se me oluidó hazer vna distinción y diuisión al principio; y es que de los poemas, vnos son regulares y puestos siempre debaxo de vn mismo modo de escritura, como antes hemos dicho de la dithirámbica y descripciones, que están debaxo del enarratiuo, y como los diálogos, cómicas y tragedias, que están debaxo del actiuo, y como la heroyca, que está debaxo del común. Otros ay irregulares y extrauagantes, los quales, agora están debaxo deste modo, agora de aquél; tales son los líricos, de los quales más están debaxo del enarratiuo, a do todo lo habla el poeta, y algunos, debaxo del común, y aun yo los he visto alguna vez debaxo del actiuo, en las representaciones adonde canta y tañe y otro responde. Exemplos del enarratiuo no son menester, que está lleno Horacio y Píndaro. Del comú[n], Horacio en la Ode 3 del 3, 4 del 4, 5 del Epodo que antes referimos. De los pastorales digo lo mismo, que vna vez se hallan enarratiuos, como en la Egloga 4 y 10 de Virgilio; otras, en actiuo, con el mismo Virgilio, Egloga 1, 3, 5, 9; y otras, en el común, como en la 2, 6, 7 y 8. Y esto respondo a lo del Poema lírico y pastoral. A lo del satírico digo: que no ay dificultad alguna, porque si habláys de la sátira antigua griega, ella es poema actiuo y lo mismo que la comedia; si de la moderna y latina, el poema enarratiuo comúnmente, y en el, qual sie[m]pre suele hablar el poeta reprehendiendo a quien le parece.

Poemas regulares y irregulares.

El Pinc[iano] dixo entonces: Y si vn poeta satírico quisiesse introduzir en la suya otras perso[pág. 153]nas o quitar la suya del todo, ¿podría?

F[adrique] respondió: ¿Quién duda? Vgo habla según lo que hasta agora halla más general; y, si mucho escudriñásemos las lecciones satíricas latinas, pienso que en ellas hallaríamos de todos poemas, digo, enarratiuos, quales son los satíricos ordinarios, y actiuos y comunes, aunq[ue] raros. Y lo que en estos poemas se deue tener es lo que Vgo muy bien ha dicho, que los tales son extrauagantes y que se reduzirán al modo de imitación enarratiua y actiua y común, si tienen imitación; y, si no la tienen, al modo enarratiuo solamente; porq[ue] éste es capaz de imitación y no imitación, lo qual los otros dos modos no son, y a quienes, como está dicho, necessariamente conuiene el remedar.

El P[inciano] dixo: A mí paresce auer entendido este negocio: que los poemas vnos son regulares y que sie[m]pre guardan vn modo de imitar y remedar, como la Dithirámbica, que siempre es enarratiua, y la Comedia y Tragedia, siempre actiua, y la Heroyca, siempre común; y que ay otros que, por no guardar orden, dezís extrauagantes, los quales agora del vno, agora son del otro, agora del otro modo, quales del lírico y pastoral está prouado, y del satírico auéys significado y me agradó mucho, mas holgaría saber de otras especies de poemas, si las ay, lo que sentís en particular.

Lírico. Pastoral. Satírico.
Vgo dixo ento[n]ces: ¡Y cómo si las ay! Ay poemas y aún poemillas. Y, dicho esto, echó mano al seno y, sacando vn papel, dixo: Este escrito hize esta mañana para cierto efecto, y aquí están todas las especies que yo he podido recoger, y aun los nombres diferentes que de poemas hallo. Dicho, empeçó a leer y dezir desta manera: Ay Mimos, los quales son especies de poemas actiuos, porque [pág. 154] en ellos el poeta dize lo que quiere por agena persona, o con persona de vn ciudadano, o de vn sieruo, o de quien le parece. Y estos mimos no son, a mi parecer, otro que vna persona de comedia que se ha alçado con nombre de mimo, porque son más imitantes que los demás poemas. Ay Apólogos, los quales son poemas comunes; tales se veen las fábulas que dize[n] de Esopo, en las quales agora habla el poeta, agora otra persona introduzida por el poeta. Ay Epigramas, que, como la lírica y pastoral, son extrauagantes, porque muchas vezes son del modo enarratiuo y no pocas del actiuo, adonde pregunta vna persona y otra responde, y tambié[n] los deue de auer del común, aunque yo no me acuerdo.

Mimo.
Apológos.
Epigramas.Aquí cessó vn poco Vgo, y F[adrique] dixo: Vos, señor compañero, auéys diuidido al poema por el modo diuerso prudentemente y, después de auer hecho mención de los quatro poemas principales y fuente de todos los demás (digo Heroyca, Trágica, Cómica y Dithirámbica), auéys hablado de otras seys menos principales, dichas Pastoral, Satírica, Lírica, Mimo, Apólogo, Epigrama; y resta que digáys de los poemas o poemillas, que son muchos a mi parecer, y haréys vna gran cosa, no digo en traellos en la memoria, sino en traellos en esse papel según son muchos.

Vgo dixo: Yo he cogido los que buenamente puede; si alguno se me ha huydo de la memoria, la vuestra buena me le traerá. Atención: que doy principio a lo que mandáys. Y digo, primero, de las Rapsodias, que en verdad no son especies, sino pedaços de otro poema; assí los antiguos dieron nombre a los libros en que fué diuidida la Iliada y Vlysea de Homero, el [pág. 155] qual se les dió como que eran pedaços de la obra principal, y porque, como los fueron hallando y ju[n]tando, los yuan cosiendo: que el nombre de rapsodia quiere dezir costura de cantos. Sigue el Centón, el qual no es otra cosa que vna juntura de metros sacados de partes diferentes del poema que varíen el sentido del que en su lugar propio tenía[n], como si vna persona de los versos de Virgilio tomara vno de vna parte, otro de otra, y otros de otras, y, mezclando los de las Eglogas a los de las Geórgicas, y éstos a los de la Eneyda, hiziera algún tratadillo, cuyos versos fueran aplicados a cosa diferente de la que Virgilio los aplicó. Desta manera fué el que Aristóteles dixo Hippocentauro de Cheremón, en sus Poéticos, y el que compuso vn Matrón, poeta, de los versos homéricos, de quien se escriue que juntó grande número y le aplicó a la cozina. Este poema se reduzirá, según razón, al poema común, como el principal de donde manó lo era, que es la Heroyca.

Rapsodia.
Centón.Este poema, dixo F[adrique], oydo le he yo traer, mas no entre los Centones, sino entre las Parodias.

Parodia.

Y el Pinciano: Si yo supiera qué cosa es Parodia, entendiera lo que dize Vgo.

El qual tornó a tomar la mano y empeçó assí: La Parodia no es otra cosa que vn poema que a otro contrahaze, especialmente aplicando las cosas de veras y graues a las de burlas. Y assí confiesso que el poema de Matrón, el qual aplicó los metros de Homero graues a las burlas de la cozina, tiene mucho de la Parodia; mas si estos versos, como yo imagino, fueron tomados vno de acá y otra de acullá, y juntados de partes diferentes, también será Centón.

Mezcla de Centón y Parodia.
El Pinciano dixo entonces: No nos detengamos en esto, q[ue] [pág. 156] yo lo entiendo ya y esta fiesta a mí se me haze.

Vgo se sonrió y dixo: Ay también poemas dichos Synthetas y Hypocrematas, los quales son especies de Dithirámbica, o, por mejor dezir, la Dithirámbica misma. Ay Grifos que dizen, difíciles mucho de ser entendidos, cuya dificultad no nasce de los vocablos, los quales so[n] claros, sino del labyrintho y enredo dellos. Ay Enigmas, cuya dificultad nasce de los vocablos peregrinos o contrariedad de los propios, en los quales Enigmas no retiene[n] los peregrinos su propia significación, sino q[ue] la truecan y mudan de manera que son desconocidos. Ay también este no[m]bre Scholio, el qual no significa otra cosa que canción hecha en vanquete, o ca[n]tada antes, y si alguna vez Plutarco dixo, al Grifo, Scholio fué por razón de auer sido solenizado en comida pública. Y, en suma, para abreuiar, digo de los demás Poemas que restan, que, o se aplican a dioses, o a hombres. Los que a dioses, fueron dichos Hymnos, de los quales, vnos contenían las alabanças dellos; otros con la alabança los inuocauan, y por esto fueron dichos inuocatorios; y aun estos eran diuididos en otras especies que agora no hazen al caso. Digamos de los poemas aplicados a los hombres, los quales, o eran en alabança dellos, o en vituperio, o en nascimientos, o en bodas, o en partidas, o en tornadas de alguna persona amada, o eran para actos miserables y tristes. De todos yré haziendo mención, según el orden dado. Digo, pues, de los primeros, que se hazían en alabança de hombres, que, si los tales poemas co[n]tenían solamente la alabança de la virtud de algunos, se dezían Loores; y si demás del loor de la virtud, por el poema persuadían a los oyentes la estimació[n] [pág. 157] del ho[m]bre, se llama poema encomiástico; si la alaba[n]ça era de algú[n] acto militar y victorioso, tenían no[m]bre Peá[n], el qual, si en vanquete se cantaua, era llamado Scholio, y si en victorias y fiestas, juegos, luchas, carreras, era dicho Epinicio: tales fueron los más de Pindato.

Grifos.

Enigmas.

Scholio.
Hymnos.

Loores.

Encomiástico.

Peán.

Scholio.

Epinicio.

Panegíricos.

Panegíricos se dixero[n] los poemas que en alabança de otro y concurso de gentes eran cantados; y los que en honor de sus maestros hazían los discípulos, eran Pedeuterios llamados. Y esto, de los poemas en alabança de hombres. Digo de los que en vituperio se hazían; de los quales los que contenían vituperio simplemente, eran Iambos; los que maldiciones mezcladas con vituperios, Diras; y el poema adonde el autor de Iambo o Dira se retrataba de lo dicho, era el llamado Palinodia. A los poemas todos q[ue] en nacimientos se hazía[n], dieron nombre Genethliacos, y dellos no sé que huuiesse más que vna especie. De los que se hazía[n] a los matrimonios, dichos Esponsales, auía muchas más especies, porque eran los dichos en alabança de los nouios llamados Hymeneos; y Ilarodos, los que se cantauan a las bodas, los quales era[n] algo lasciuos; y Ionios, los q[ue] lo eran más (aunq[ue] estos poemas fuera de las bodas también se cantauan, como agora la zarabanda); otros, cuyo nombre oluidé, se cantauan a los nouios, quando yban a sello, lasciuos también mucho. Y los que después de habello (que eran vnos coloquios entre la dama y galán muy ridículos y no muy honestos) dichos Oaristos. Los que se hazían a partidas y tornadas de amigos eran assimismo muchos, porque según a lo que yuan los ausentes, y las tierras y marcas que auía[n] de passar y otras cosas, assí les dauan los nombres. Los Elegos y miserables [pág. 158] poemas fueron también no pocos, porque los que se hazían a suuersiones de patrias, llamauan Threnos o lamentaciones; los que a muerte, fueron dichos primero Elegías, mas ya este nombre de especie de tristeza se hizo género, y significa a todo poema lutuoso y triste, como son las que en Castilla dezimos Endechas (házense a destierros, absencias, disfauores de amor y golpes de fortuna), y los poemas que a muertes se aplica[n], han tomado otro nombre, dicho Epicedio; y si el muerto auía de ser quemado q[ue] assí lo vsaua[n] en algunas tierras dezían al poema Nehemía; y si enterrado, Epitafio; Pare[n]talias o Inferias, los q[ue] se ca[n]taua[n] a los aniuersarios; Monodia, qua[n]do alguno solía llorar en el teatro alguna muerte; y Epodo, vna breue ca[n]ción q[ue] al remate de otras se hazía, la qual se vsaua, no en poemas tristes solame[n]te sino en muchos de los líricos; y assí dixo Horacio al vltimo libro de sus líricos Epodo, y assí digo yo a los remates de las ca[n]ciones q[ue] se rematan co[n] vn pedaço de la misma ca[n]ció[n] Y éste ta[m]bié[n] sea por oy el remate y Epodo de la nuestra.

Pedeuterios.

Iámbicos

Diras.

Palinodia.

Genethliacos

Hymeneos.

Ionios.

Oaristos.

Elegos.

Threnos.

Elegías.

Endechas.

Epicedio.

Nehemia. Epitahio. Parentalias. Inferias. Monodias. Epodo.

Bien está assí, dixo F[adrique].

Y el Pinciano: Rebién. Mas hame uenido a la memoria que aun faltan otras especies, o, si más queréys, sobra[n] de las que aquí son dichas; digo, la dicha Emblema y la dicha Empresa, y el llamado Hieroglyfico, tan vsado de los egipcios.

F[adrique] dixo: Yo quiero respo[n]der a la objeción, porque, como sé menos, acabaré más presto, y tengo cierto negocio que hazer. Digo, pues, que, en la verdad, la Emblema y la Empresa son ficciones co[n] lenguaje, y q[ue] se pueden permitir entre los poemas; mas el Hieroglyfico, q[ue] sólo tiene pintura y ficció[n] sin le[n]guaje, no sé yo por q[ué] lo sea, q[ue] el tal no es otra cosa que vna pintura de animales especialme[n]te, por los [pág. 159] quales los egypcios antiguos mostraua[n] sus conceptos; como si para significar simplicidad pintássemos vna paloma, y para la astucia, vna serpiente o raposa, y para la ira, vn cisne, porque en esto tenían los egypcios gran prude[n]cia, que, sabiendo las naturalezas de los animales, dauan a ente[n]der los vicios o virtudes o calidades q[ue] quería[n] por ellas; esto antes que supiessen letras para escriuir; assí que éste no es tanto poema, quanto vna metáphora de vna cosa en otra. La Emblema es poema por la razón sobredicha; la qual diría yo ser vna especie de epigrama didascálico, porque enseña doctrina moral casi sie[m]pre, y podría natural, o lo q[ue] más quisiere el dueño; el qual no está atado a doctrina alguna; solamente se ata el autor d[e] la Emblema a poner ánima y cuerpo en ella (cuerpo es la pintura, y ánima, la letra q[ue] es sobrepuesta, por la qual es ente[n]dida y declarada); átase ta[m]bié[n] a no ser ta[n] claro, q[ue] todos le entie[n]da[n], ni ta[n] escuro, q[ue] de todos sea mal ente[n]dido; ha de mostrar su concepto como entre vidriera; átase ta[m]bié[n] la Emblema a no tratar cosa particular, porq[ue] en tal caso sería Empresa, la qual dista de aq[ué]lla en poco más q[ue] lo dicho, digo, en q[ue] la Empresa mira a respecto particular sie[m]pre, y es ta[n]to, verdad, q[ue] de las Empresas viejas se haze[n] muchas vezes las armas nueuas. Y porq[ue] en estas cosas ay libros q[ue] más largame[n]te lo escriue[n], cesso desta plática, q[ue] no es ta[n]to de n[uest]ro propósito. Y dema[n]do lice[n]cia.

Hyeroglyfico.Emblema.

Empresa.V[go] dixo: De mí la tenéys y para me ma[n]dar.

Y el P[inciano]: De mí ta[m]bié[n] la tiene el señor F[adrique], mas no para se yr por agora, porq[ue] me ha de dar parecer sobre vna Empresa, la qual he imaginado.

Veamos, dixero[n] F[adrique] y Vgo.

Y el P[inciano] luego: Bie[n] puede parecer, y es ésta: Yo pongo en vn escudo vn niño pintado, sin ojos y sin [pág. 160] pies y manos, y en la timbre, a Iúpiter; y dize la letra a la orla del escudo: Domino illuminatio mea, etc fortitudo mea, quem timebo.

Por cierto, dixo F[adrique], la Empresa es bien piadosa y religiosa.

Y el P[inciano], algo mesurado, replicó: Más quiero q[ue] esso, y más me auéys de dar.

Y F[adrique], sonriendo, dixo: Yo os he dado lo vuestro y no deuo más, porque está contra leyes de las Empresas buenas y perfectas; las quales, entre otras co[n]diciones, no han de ser muy claras, como se dixo de la Emblema, y han de ser de vista alegre y de buena aparencia, y no han de tener figura de hombres, y aún que el mote no sea muy largo; y la q[ue] agora vos auéys dado, es muy clara, y tiene poca vista, y está con imagen de hombre, y es largo el mote o letra; y si q[ue]réys vn exemplo de las Empresas adornadas con todas sus co[n]diciones, digo, yd a la posada del Conde Ioannes Cheueniler, Embaxador del Emperador; el qual, ju[n]to al Escudo de sus armas, tiene vna discreta y virtuosa Empresa y que, como dizen, no le falta heuilleta.

El P[inciano] rogó a F[adrique] le escusasse aquella jornada, y F[adrique] dixo: En hora buena. El cuerpo de la Empresa es vna donzella, que en la mano derecha tiene vna corona de laurel, y en la siniestra, vna, palma; y dize la ánima o la letra: Máxima fui.

El Pinciano se quedó vn poco pensatiuo y dixo: No lo entie[n]do.

Vgo luego: Yo sí.

Y el P[inciano] replicó: Agora digo que la Empresa es buena, porque es clara a los discretos y escura a los que no lo son.

Sí, dixo Vgo, porque, presupuesto que la victoria es pintada con semejante cuerpo, la ánima es diuina, la qual enseña que la victoria mayor es vencer el hombre a sí mismo; que lo que del mote y ánima se dize deuerse tomar de alguna letra antigua y auténtica, no siento que sea [pág. 161] necessario. Digo, pues, que la Empresa es bella y clara; y si fué escura, no por falta de lumbre suya, sino de otra; y si no tuuiera figura humana, de la qual deue carecer la Empresa, según la doctrina que poco ha recibí del señor Fa[drique] fuera co[n]sumada.

F[adrique] respondió: Yo la aprendí assí, y assí la enseñé y assí la ratifico para lo qual es de aduertir que esta figura no es realmente de mujer, y que la Victoria a quie[n] significa, ni es hembra, ni macho, ni persona, sino casi persona que dize[n]; porque no lo siendo, se pinta como tal, y alegóricamente significa aquello para que fué inuentada. Estas figuras tales, aunque estén en forma humana, porque realmente no la tienen, son tenidas por no humanas, y, por el tanto, se alauan por buenas las Empresas que las tienen, si por otra parte no lo desmerecen.

Vgo dixo: Ya me acuerdo de la vna que se atribuye a Garci Sánchez de Badajoz, la qual ha sido muy loada y la qual es con cuerpo casi persona, como dize el señor F[adrique]. Era el dicho vna figura masculina humana muy fea, co[n] cuernos como cabró[n] y vñas como leó[n], puesto en llamas; dezía la letra: Más penado y más perdido y menos arrepentido.

El P[inciano] dixo entonces: La inuención es aguda, mas la vista del cuerpo no me agrada; más agradable al ojo es la de la doncella del Conde.

F[adrique] respo[n]dió: Y aun prouechosa al ánimo; porque, junto con ser de mucho ingenio, enseña doctrina moral y diuina, fruto que en las Empresas no suelen dar todos árboles.

Vos, señor F[adrique], dixo Vgo, estáys más aficionado a la tierra estraña que a la propia. ¿Por qué, me dezí, no auéys hecho recuerdo de vuestro compatriota que escriuió en esta materia, y por q[ué] no auéys traydo alguna de sus Empresas por exemplo?

F[adrique] quedó [pág. 162] vn poco pensatiuo, y luego dixo: Yo, señores, tengo vn poco de ocupación. Dicho, los compañeros se alçaron y le dexaron solo. El P[inciano] se fué a la posada y trasladó lo oydo. En esta fecha, vn día después de las Nonas de Mayo. Vale.

Respuesta de Don Gabriel a la Epístola Quarta del Pinciano

[Frag. 1.]

Como quiera, que sea, fué en esta materia, como en todas las demás philosóphicas, extremado el Philósopho, que, después de la definición, en el primer fragmento repetida, da sus diferencias cumplidísimamente; y en ello Aristóteles paresce que, adiuinando lo poco en que los Príncipes auían de estimar la Poética, quiso hazer della tanta estimación, que no satisfecha con saber sus diferencias y especies por vno ni dos caminos, se aprouechó del tercero. Honrar deue todo el mundo a Aristóteles, pero más que otros estudiosos, los poetas se lo deuen, que a los passados enseñó, y a los presentes y venideros amaestró, y a todos desculpó, si alguna vez en sus escritos no salieren tales.

[Frag. 2.]

Tiene el segundo fragmento la dedución de las diferencias en general, y en particular la de las dos primeras, que son: el género diuerso de imitar y la cosa imitada, acerca de lo qual tengo vna duda, causada de la doctrina del Philósopho, que dize assí: «Agora, porque aquellos que imitan, o imitan a personas que hagan alguna cosa, y las personas o son buenas o malas». Destas palabras se podría pensar que el Philósopho quiere q[ue] no sea poema el q[ue] no tuuiere [pág. 163] imitación de persona; por otra parte, acerca de la diferencia que de la imitación se toma, parece, por dezir imitación de cosa, que no se obliga a persona, sino que bastará que sea imitación de cosa qualquiera, como sea en lenguaje, para que tenga nombre de poema.

[Frag. 3.]

Leyendo, pues, este pedaço segundo quedé algo confuso; y después ley el tercero, adonde está la diferencia que del diuerso modo de imitar se toma, adonde salí de la confusión; y, en la verdad, me pareció q[ue] es más perfecta la imitación de acció[n] personal, pero que, en razón de poema, lo es el que imita la cosa sin ánima, como vn te[m]plo, un palacio, vn teatro, qual el que imita a vn escaramuçar de exército; y me parece a mí que el Philósopho, guardado el mejor bocado para la postre, que aprouó más esa vltima manera de sacar las poéticas diferencias; y que, suadidos desto que digo, los escritores que después sucedieron, se aprouecharon más dellas que de las dos primeras. Acerca de la quarta diuisión, digo que es tan cierto lo q[ue] en ella ley, q[ue] me ha venido a la memoria co[m]parar la Poética a vna empanada repulgada, hecha de pa [n], carne y hiemas de hueuos; y q[ue] la carne es la imitación; el pan, el lenguaje, y el repulgo, el metro, y las hiemas q[ue] entre la carne ponerse suelen, son la allegoría, la qual es como el tuétano o meollo de la imitació[n] y fábula. La co[m]paración es de cozina, pero con quie[n] declaro mi conceto. Estoy, digo, bie[n] en q[ue] el metro sea el repulgo de la empanada, a la qual da ornato, y no ser alguno; y no me parece mal la diuisió[n] d[e]l poema en muerto y biuo, y q[ue] el biuo sea el q[ue] dezís digo, el q[ue] tiene imitación y muerto el q[ue] sin remedar tuuiere metro. Estoy bie[n] en la diuisió[n] del poema en regular y yrregu[pág. 164]lar, y, vltimamente, en la general diuisión q[ue] me embiáys Y declaración de las especies todas de poemas. Algunas cosillas tenía que preguntar que me escrupulan, mas, por ser cosas de importancia no mucha, me parece las disimular y dilatar para quando, Dios mediante, nos veamos.

[Frag. 4.]

[Frag. 5.]

Lo del quinto está bien, aunque holgara se alargaran más los co[m]pañeros y pusieran más particularmente la essencia de los Hieroglyficos, Emblemas y Empresas. F[adrique] lo dexa por le parecer plática sin propósito, y a mí me parece que otras muchas cosas están escritas en el mundo con menos. A quien da[n], no escoge; yo me contento y satisfago con lo que me da[n]: y a vos agradezco mucho el ser instrume[n]to de mi recibo. Vale. Fecha, quatro días antes de los Idus de mayo.

***


Proyecto de Edición Libro de notas

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Datos Bio-bibliográficos

Alonso López Pinciano

(Valladolid, 1547-1627)

Bibliografía escogida:

Philosophía antigua poética, Fundación José Antonio
de Castro, 1998

Enlaces:
Obras completas

Otras artes poéticas del autor:

Más información en la wikipedia: Alonso López Pinciano

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