Renacimiento - Lírica tradicional - Cristobal de Castillejo: Contra los encarecimientos de las coplas españolas que hablan de amores, s.XVI
Estando comigo a solas, Me viene un antojo loco De burlar con causa un poco De las trovas españolas Al presente; De aquellas principalmente Muy altas, encarescidas, Excellentes y polidas, Que mucho estima la gente; Y de aquellos estremados Que por estilo perfeto Sacan del pecho secreto Hondos amores penados. Son del cuento Garci-Sánchez y otros ciento Muy gentiles caballeros, Que por caos cancioneros Echan sospiros al viento. No se me achaque o levante Que me meto a decir mal De aquel subido metal De su decir elegante; Antes siento Pena de ver sin cimiento Un tan gentil edificio, Y unas obras tan sin vicio Sobre ningún fundamento. Los requiebros y primores ¿Quién los niega, de Boscán, Y aquel estilo galán Con que cuenta sus amores? Mas trovada Una copla muy penada, El mesmo confesará Que no sabe dónde va Ni se funda sobre nada. Aunque no por un tenor, Todos van por un camino; También sabe Guardamino Quexar su mal y dolor Sin paciencia; No hay dél otra diferencia. Al que se cuelga de un hilo, Que no ser tal el estilo Sobre la mesma sentencia. Y de aquí debe venir Que contando sus pasiones, Las más más comparaciones Van a parar en morir; Van de suerte Que nunca salen de muerte O de perderse la vida; Quitaldes esta guarida, No habrá copla que se acierte. Por donde los trovadores Son de burlas y reír Que no se dan a escrebir Sino penas y dolores. ¡Cosa vana, Que la lengua castellana, Tan cumplida y singular, Se haya toda de emplear En materia tan liviana! Coplas dulces, placenteras, No pecan en liviandad, Pero pierde autoridad Quien las escribe de veras, Y entremete El seso por alcahuete En los misterios de amor; Cuanto más si el trovador Pasa ya del caballete. Y algunos hay, yo lo sé, Que hacen obras fundadas De coplas enamoradas, Sin tener causa por qué. Y esto está En costumbre tanto ya, Que muchos escriben penas Por remedar las ajenas, Sin saber quién se las da. Pero digo que arda en ellas De los pies a la cabeça, Decidme, ¿a quién endereça Sus coplas y sus querellas? Si las vende A la dama que le prende, ¿Qué mayor desaventura Que hablar por escritura Con quien sé que no la entiende? Cuanto más que ni leer Las más saben ni escrebir. Y en el dar o rescibir Aún hay algo que hacer. Mal mascada Vais, copla desventurada, Y la que más os estima Devana su seda encima, Y quedáis vos allí aislada. Ved qué donoso presente, Que la que más fe aventura Por gozar d’esta locura, Ni la gusta ni la siente; Y el provecho, Es que por vuestro derecho, Alguna dama loquilla, Dirá por gran maravilla: «¡Ay, qué coplas que me han hecho!» Pues si donde era razón Tan pequeño fruto hacen, Con los demás, aunque aplacen, Deshonesta cosa son, Y muy vano Exercicio, y aun profano, Publicar yo mis flaquezas, Liviandades y baxezas, Y escrebirlas de mi mano. Sobra de bien y pan tierno Hace que los amadores Comparen el mal de amores A las penas del Infierno. Tú, Cupido, Estás muy favorescido Pensando que aquello es, Mas donde hay dolor francés El tuyo queda en olvido.
FINAL Coplas y locuras mías, Vuestro tiempo se ha llegado Para aliviar el enfado Destos trabajosos días. Todas pasaréis por buenas, Siendo aquel que os da favor, Por natura mi señor, Y por suerte mi Mecenas.
Datos Bio-bibliográficos
Cristobal de Castillejo
(Ciudad Rodrigo, España, 1490-1556)
Bibliografía escogida:
Obra completa, Fundación José Antonio de Castro, Madrid, 1999.
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Poemas
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