Barroco - Otros barrocos - Francisco Cascales: Preliminares a Tablas poéticas, 1606 <a href="http://www.librodenotas.com/poeticas/zip/cascale.pdf.zip">[<u>Bajar Libro</u>]</a>


Suma del privilegio

Da el Rey nuestro Señor licencia y privilegio por diez años al licenciado Francisco Cascales, vezino de Murcia, para que pueda imprimir y vender este libro intitulado Tablas poéticas, y no otro, so las penas contenidas en el dicho privilegio desde el día de su fecha, que comiença a diez y ocho días del mes de octubre de mil seyscientos y catorze años, y va rubricado y firmado de Gerónymo Núñez de León, escrivano de Cámara de Su Magestad.
Tassa

Yo, Gerónymo Núñez de León, escrivano de Cámara de Su Magestad, de los que en su Consejo residen, doy fe, que aviéndose visto por los señores dél un libro intitulado Tablas poéticas, compuesto por el licenciado Francisco Cascales, vezino de la ciudad de Murcia, que con licencia de los dichos señores fue impresso, tassaron cada pliego de los del dicho libro a quatro maravedís, y parece tener treinta pliegos, que al dicho respeto monta ciento y veinte maravedís, y a este precio mandaron se vendiesse y no a más; y que esta tassa se ponga al principio de cada libro de los que se imprimieren, y para que dello conste de pedimiento de la parte del susodicho doy esta fe. En Madrid a veinte y dos de mayo de mil seyscientos diez y siete años.

Gerónimo Núñez de León
Aprovación

Por orden de los señores del Consejo e visto las Tablas poéticas del licenciado Francisco Cascales, y me parece ser dignas de ser impressas, por la mucha y buena doctrina que contienen, no sólo para la enseñança de la juventud, sino también para el provecho de los ya varones que quisieren exercitar esta arte con el rigor que ella pide. Dada en Madrid en este Colegio de la Compañía de Iesús a veinte y nueve de setiembre de mil seyscientos y catorze.

Iuan Luys de la Cerda
Al Excelentíssimo Señor Don Francisco de Castro, Conde de Castro, Duque de Taurisano, Virrey de Sicilia

El Licenciado Francisco Cascales

Tuvo noticia V. Excelencia por cortés officio de don Diego de Saavedra Fajardo de mis Tablas poéticas, que como destroços de fortuna estavan arrimadas al rincón del olvido, y manda que después de tantas tinieblas vean la luz. A mandamiento que por ser de quien es, es fuerça imaginarle justo, obedezco como devo, y a la merced que viene en él dissimulada, da gracias immortales el alma, pues la lengua no puede. Infinitas no bastan a igualar con alabanças el valor, grandeza, prudencia, govierno, erudición y divino entendimiento, dotes heroicas de V. Excelencia: Forse un dì fia, che la presaga penna Osi scriver di te quel che hor ne acenna. Al tanto que la insufficiencia no emprende, se arroja la voluntad; pero ni es éste lugar para esso, ni esso para mis hombros. Ya que no puedo lo que querría, hago como obediente lo que devo, que es dedicar a V. Excelencia esta obra, por sí y por su autor harto pequeña; pero, saliendo baxo de tal amparo, lleva salvo conduto de seguridad, prognóstico de salud, fe de servicios, premio de trabajos, y esperança de buen sucesso, que tenga V. Excelencia en todas sus cosas, con mil siglos de vida.
Del autor
Gloria de Taurisano, honor de Castro,
si desde su cortina Apolo dixo
tu fausto hado, que conserva fixo
la eternidad en basa de alabastro,
¿podrá maligna invidia quando el rastro
te siga, ni podrá Momo prolixo
desdorar el vellón rubio de Frixo?
¿De tu felicidad torcer el astro?
Si tu glorioso curso el cielo aprueva,
y confirma voz pública lo hecho,
¿avrá rémora humana que te impida?
¡No! Porque al templo del honor te lleva
tu excellente virtud, rumbo derecho,
sobre las crespas ondas desta vida.
Prólogo

Aunque sé, amigo poeta, que ay en España muchos hombres doctos que pudieran con más acierto que yo escrivir del arte poética y aventajar en ella a los estrangeros, que la han tratado muy ex professo; pero viendo que se an determinado acá pocos a tomar tal empresa y que los que comiençan a hazer poemas, los hazen guiados de la naturaleza más que del arte, porque no les faltasse parte tan essencial, quise antes ser estimado por atrevido que dexar frustrados de sus preceptos a los desseosos de saberla. Tanto más, que oigo a algunos demasiadamente confiados en su natural ingenio, dezir: que como se puede nadar sin corcho, se puede también escrivir sin leyes. Brava presumpción y vana confiança, y indigna de ser admitida. Para refutar esta presumptuosa osadía, no es menester artillería de argumentos; basta dezir que si confiessan que es arte la poesía (como lo es), que a de constar de preceptos. Porque, según Aristóteles, el arte es aquella que da preceptos y enseña los caminos para no errar en aquello que professamos. Si esto es assí, ¿qué les mueve a pensar que sin arte caminarán mejor que con ella? Consulta, consulta tú a los hombres versados y prácticos; oye sus preceptos y con ellos escrive obras heroicas, scénicas y líricas, si quieres con justo título ser saludado por poeta. Y mientras no tuvieres a la mano otros maestros de poesía, al mar tempestuoso arrojo estas Tablas poéticas; quando te fueres anegando en el golfo de la dudosa confusión, arrímate a ellas, y por ventura saldrás a la orilla salvo y libre de la tormenta. Quédate a Dios, amigo, y da gracias en tu ánimo al mío, que este trabajo que sale a luz en tu servicio, ya que no por sus méritos, por ser hijo de mi buen desseo, lo merece.
Del Licenciado Christóval de Mesa

La divina poesía
de poder infinito
en su perfecta soberana idea,
tuvo gran monarquía
en el antiguo Egito,
y en la noble región fértil Caldea;
la sacra lengua hebrea
en sus cartas la precia,
y entre las artes buenas
la haze eterna Atenas
en la tan sabia, quan sobervia Grecia,
y la nación latina
la celebra y adora por divina.
Merced del franco cielo,
de donde a los mortales
con el fuego la traxo Prometeo:
Con ella en todo el suelo,
árboles, y animales
traxo a sí con sus números Orfeo;
paró a su son Leteo;
y con su metro tierno
Imperio tuvo tanto,
que venció con el canto
los monstros, y los dioses del Infierno,
rompiendo su discante
las aldavas, y puertas de diamante.
Las Sibilas, las Parcas
dieron en sacro verso
sus responsos y oráculos divinos;
los mayores Monarcas
de todo el universo,
egipcios, griegos, bárbaros, latinos,
varios títulos dignos,
con ínclitos blasones
ganaron en la guerra
del mar, y de la tierra
de rebeldes indómitas naciones,
y les dio nombre y fama,
ya elogio, ya epitafio, ya epigrama.
Fue claro insigne exemplo
de todos los gentiles
Alexandro señor del mundo entero,
que mirando en el templo
el sepulcro de Aquiles,
de embidia del magnánimo guerrero
lloró, por ver que Homero
con tan heroica pompa
déste entonó la ira,
y diziendo, suspira,
«Dichoso tú, que te cantó tal trompa,
y dio tan altamente
monumento inmortal de gente en gente».
Quando ganó el Imperio
el Capitán Latino,
venciendo la una y otra altiva Galia,
y en muerte, y vituperio
del gran Pompeyo vino
a ser Emperatriz del mundo Italia,
en campos de Farsalia,
y la triunfante Roma
con imperio tirano
cerró el templo de Iano,
y enriqueciendo fue su noble idioma,
también la valentía
ayudó a que reinasse la poesía.
Después César Augusto,
vencido Marco Antonio
con victorioso bélico estandarte,
como príncipe justo
dio claro testimonio
de amar tanto esta sacra y única arte,
que no del fiero Marte
se aficionó tan sólo,
mas a Virgilio, a Horacio
admitió en su palacio,
devoto de las trípodas de Apolo,
dándoles favor tanto
en su dorada edad y siglo santo.
Las importunas guerras
del exército moro
nuestro reino anegaron con sus olas
de las sangrientas tierras
ahuyentando el coro
de las amenas musas españolas,
sin arte, incultas, solas,
hasta que tú, Cascales,
en aquestos escritos
por siglos infinitos
mereciendo alabanças inmortales,
en Poéticas Tablas
diziendo hazes, y escriviendo hablas.
D. didaci saavedrae ad lectorem

Epigramma
Hoc, bone Lector, habes praecepta poetica libro
Tradidit Actaeo quae Stagirita sono.
Disce, quibus victor celebretur legibus heros,
Persea sive ferum, Thesea sive canas.
Disce, quid Eunuchus poscat sermone pedestris,
Incessuque; gravis quid sibi Phaedra tonet.
Disce Dei laudes canere, & convivia lauta,
Aut equitum palmas, clarave pancratia.
Reddeque; iam doctus tanto pro munere grates
Nescis, cui iubeam reddere? Castalio.
Del Licenciado Bartholomé Ferrer

Soneto
Este que ves, lector, volumen breve
venera, en que Castalio dar procura
leyes en tablas, arte a la natura,
a Murcia honor, espíritu a las nueve.
Salen a luz, y dales la que deve
siempre radiante Apolo siempre pura,
porque si enseña docto en su lectura
eloqüente deleita, efficaz mueve.
Enseñado, resuelto, entretenido
obedece a preceptos magistrales
del que Lypsio español el orbe alaba.
Por quien Líbano el Pindo a producido
plantas, en cuyas tablas immortales
se afrentan bronzes, que la edad acaba.
Del Canónigo Don Francisco Faria

Soneto
Náufraga, y con recelo de irse a pique
Cascales vio nuestra española musa,
clamar turbada, y esperar confusa
sin quien remedio a su naufragio aplique.
«Ya yo (dize) acabé, este mar publique
mi fin, que al fin con el morir se escusa
la nota que incurrí, por ser difusa
a estrañas vozes, frases de alambique.»
«No lo permita Apolo, el buen Cascales
dixo, que acabe assí tu deidad santa,
¡sálvate en essas tablas Musa mía!»
Sus tablas le arrojó, y su sciencia es tanta,
que sustentada en fundamentos tales
puerto vino a tomar la poesía.
Tablas poéticas del Licenciado Francisco Cascales

Interlocutores: Pierio, Castalio

PIERIO.- ¡O señor Castalio, y cómo me huelgo de encontraros, que os tenía desseado todo oy! Y es proprio de mi suerte hallar menos lo que más busco.

CASTALIO.- Éssa, señor Pierio, es querella general; que como el desseo, quanto mayor, tanto más es acelerado, a su gran prissa qualquiera cosa nos parece llegar tarde, por presto que venga. Mas ¿qué eslo en que os puedo servir? Que siéndome possible, ni la dificultad me causará espanto, ni el trabajo molestia.

PIERIO.- Estoy tan hecho a vuestras costumbres, que pienso que no es buena la que no es vuestra; y assí con la brevedad de vuestro desseo, os quiero dezir el mío. Saliéndome a espaciar esta mañana a gozar de la fresca, eché mano de Horacio, y, abriéndole, lo primero que descubrí fue su Poética. E la leído, pero en muchas cosas se me a quedado el entendimiento desseoso y corto. En todas mis dudas suspirava por vos, creyendo me las desataríades; y para esto os e desseado, y me e desojado mirando a una parte y a otra, hasta que quiso mi ventura traerme a este ameníssimo prado del Carmen donde al fin os hallo.

CASTALIO.- A quien tiene tan buenos desseos, justo es responderle, si corresponderle estuviera en mi mano. Mas, porque acabéis de entender quán desnudo vivo de cumplimientos, dezid lo que os pareciere, que yo os responderé lo que alcançare.

PIERIO.- Yo vengo cansado, sed contento que nos assentemos a la sombra destos naranjos, sobre aquel ribaço, que me parece lugar apazible y acomodado.

CASTALIO.- O que las damas y galanes que frequentan estos passeos nos serán de impedimento. Por mejor tengo que a las espaldas desta casa de nuestros religiosos carmelitas, al esconze del jardín, assiento escusado de la gente nos arrimemos, que está tan alegre como secreto.

PIERIO.- Bueno, bueno, vamos. Aguardad, tenderé mi capa.

CASTALIO.- Y la mía servirá de reclinatorio.

PIERIO.- La Poética de Horacio, pregunto, ¿contiene todo el sugeto desta divina arte?

CASTALIO.- No, mas algunos preceptos principales della, que tomándolos por instrumento se puede discurrir sobre las partes de toda la poesía, no por vía de comento, porque el comento con mucho menos cumple, sino en virtud destos consejos que en efeto tratan de algunas cosas de las tres especies generales de la poesía, tomar una larga licencia de explicar todo lo que en ellas se deve guardar.

PIERIO.- Pues si Horacio no escrive todo el oficio del poeta, ¿por qué a su libro le da título de Poética?

CASTALIO.- O bien sea por arbitrio y juizio de los gramáticos, o por opinión recebida, o por parecer de los impressores, que no en pocas cosas se suelen tomar algunas libertades, esse título de Poética se le a dado y confirmado con millares de impressiones. Lambino y otros tienen lo contrario, que no se deve llamar sino epístola, porque realmente lo es, y en ella escrive a los Pisones, cavalleros romanos, enseñandoles algunas cosas particulares desta arte y reprehendiendo otras que suelen usar malos poetas. Robortelo dize, alegando a nuestro autor: Horatius in sua de Poetice, & Poetis epistola ad Pisones: sic enim potius vocanda quam ars Poetica. De manera que claro consta que no la emos de dezir Poética más que por estar del tiempo baptizada con este nombre. Que si lo fuera, bien sabía Horacio quántas más cosas de las que él dixo se deven dezir sobre esta arte; y la obligación que tenía de tratarla en méthodo, como preceptor della, y no interpolando la materia de la épica con la scénica y lýrica, ora acudiendo a la tragedia, ora a la comedia, ora al verso heroico quando le parece, no saliendo de su propósito quanto a epístola, dando a entender en esto que no escrivía del arte ex professo, sino que solamente dava luz a los desseosos della, y ocasión a los que la quisieren professar y escrivir.

PIERIO.- Quedo satisfecho en esta parte, y contentíssimo por otra, viendo camino abierto a mi desseo y al de muchos buenos ingenios que en esta arte llevan gran fruto cada día. Que cierto vemos agora en nuestra España innumerables poetas que componen todo género de verso divinamente, vistiendo sus poemas de profundos conceptos, tanto en la épica y lýrica como en la trágica y cómica. ¿No veis por essos teatros comedias tan bien hechas, de tan suave estilo y espíritu tan levantado, que engañan a nuestras imaginaciones? ¿A quién no le parece lo que oy vio que no puede ser de más quilates; y otro día él mismo se desengaña, admirándose de los nuevos milagros que estos raros sugetos por momentos produzen?

CASTALIO.- Por cierto, tenéis mucha razón de alabar a vela tendida los ingenios poéticos de nuestra era. Mas ¿cómo me salvaréis el descuido grande (no quiero dezir ignorancia) que los más que la professan tienen? Materia tenemos entre manos por donde quien no cerrare de industria los ojos verá claramente mi verdad y sus culpas. Y es lástima que por falta del arte sea fruto perdido el de su fecundíssimo ingenio.

PIERIO.- Si esso es assí, por la fe de amigo os ruego nos lo deis a entender por los mismos preceptos de Horacio y otros que vos tendréis en vuestro favor, que me parece será de tanto gusto como provecho.

CASTALIO.- Esta empresa es mayor que la que mis fuerças pueden sustentar; mas con el arrimo de los buenos autores, fiado en ellos y en vuestra bondad, no quiero escusar lo que me pedís. Y para principio dello, os aviso que esta propria Poética de Horacio la tengo traduzida en castellano; y viene a cuento, respeto de ser lo que tratamos en nuestra materna lengua.

PIERIO.- Y no sólo por esso, sino por aver muchos en España ignorantes de la latinidad, que si en ella lo tratárades, quedaran privados deste bien.

CASTALIO.- Soy contento de lo hazer assí, alegando de Horacio, quando se ofreciere, los versos de mi traducción. Y otra cosa os advierto, que tengo estudiada y tratada en conformidad desto, un arte que llamo Tablas poéticas, a imitación de las Tablas romanas, que contenían las leyes de aquella República, y de las de Claudio Ptolomeo y las Alfonsinas de nuestro rey de España el Sabio. La traça y disposición es esta que os leeré aquí, contenida sumariamente en este breve papel.

Francisco Cascales: Tablas poéticas Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://cervantesvirtual.com/

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Proyecto de Edición Libro de notas

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Datos Bio-bibliográficos

Francisco Cascales

(Murcia, 1564-1642)

Bibliografía escogida:
Discurso de la ciudad de Cartagena, Ayuntamiento de Cartagena, 1998
Epístola de Horacio Flaco sobre el arte poética…, Academia
Alfonso X el Sabio, 2000
Tablas poéticas, Espasa Calpe, 1975

Enlaces:
Epístola

Epístola

Discurso de la ciudad de Cartagena

Otras artes poéticas del autor:

Más información en la wikipedia: Francisco Cascales

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